
Le tenía ganas a Jorge Ibargüengoitia. Por chanas o por juanas no había tenido en mis manos un libro de él, su novela, Estas ruinas que ves, me la encontré esa librería de viejo cercana a mi oficina, como una irrenunciable oportunidad para acercarme a la obra del escritor guanajuatense.
La novela muy buena, esa interesante forma de describir a ese ficticio Cuevana con alegorías a una provincia común y corriente y las magnificaciones de los más mínimos y cotidianos detalles hace la historia muy entretenida.
El retrato de una sociedad pueblerina, con gustos, sueños y anécdotas pueblerinas, de una sociedad de doble moral con una realidad llana y chusca le dan un toque muy singular que en cierta forma me hacen recordar a Benito Pérez Galdós.
El personaje, Francisco Aldebarán, un profesor universitario que regresa a su pueblo después de muchos años, es un tipo auténtico, sin falsas morales, que lo mismo se tira a la esposa de un colega suyo, o le anda viendo los senos a la anhelada y casadera hija del médico del pueblo, jovencita virginal ante quien los impulsos calenturientos del profesor se auto reprimen por el mito que gira en torno a ella al tener una enfermedad cardiaca que la mataría en el primer orgasmo.
Pláticas de borrachos, tertulias familiares, interminables anécdotas provincianas, falsas lecciones de moral y una muy buena narrativa hacen de la novela una buena razón para seguir buscando más novelas del autor.
Ahh por cierto me acabo de enterar que hay una película de este libro interpretada por el recién difunto Pedro Armendariz promete, promete.
Me recomendaron Los pasos de López. Espero mi librero de confianza la tenga en su montonera... eso espero.
Ya me voy que mis burros andan lejos, fueron a Cuevano por esos nacionalmente famosos churros cuevanenses.