Primero alguien comió de una planta cuyas hojas desprendían un buen olor, descubrió también un agradable sabor y vio que era bueno.
Después otro, por accidente sumergió esa hoja en agua, y bebió del agua, y vio que era bueno.
Alguien más lo hizo con agua hirviendo y descubrió que el sabor se hacía más fuerte y el olor aún más agradable y le llamó té y vio que era bueno.
Un comerciante descubrió que podia vender ese té y lo llevó desde Asía, por toda Europa, India, y América y creo la ruta del té, y también vio que era bueno.
Otro comerciante decidió moler las hojas y ponerlas en bolsitas para una mayor distribución, pero por accidente tiró una de ellas en agua caliente y descubrió las bolsitas de té, les puso un hilo y las comenzó a vender, y vio que era bueno.
El Chelama compró una bolsita de té, preparó una taza, le puso azucar, y descubrió que no hay una pinche gota de agua ni caliente ni fria en el despachador y vio que eran chingaderas!